EL AGENTE X

Publicado: 20 marzo, 2011 en Historias, Relatos, Sin categoría, Sobrenatural

En el interior de las instalaciones secretas del Laberinto, en lo más profundo de los subterráneos de Hollow City, se encontraba reunido nuevamente el Consejo de los Doce. Ubicados cada uno de ellos en su puesto dentro de la tribuna, miraban desde lo alto al centro de la oscura Sala de las Ánimas. Los encapuchados miembros del Consejo no pronunciaban palabra alguna, puesto que no lo necesitaban, ya que todos ellos podían comunicarse entre sí por medio de la Telepatía.

La puerta de acceso a la Sala de las Ánimas se abrió, revelando a un hombre de estatura baja, delgado y espalda ligeramente encorvada, cuyos ojos cubiertos por unas gruesas lentes denotaban su gran nerviosismo. El hombre caminó tímidamente hacia el centro de la sala, donde esperó respetuosamente a que hablaran los sabios maestros.

–        Operativo número 21, informe sobre la situación actual –dijo uno de los miembros del Consejo con su voz cavernosa.

–        Parece que la amenaza del exagente conocido como “el Fantasma” ha sido eliminada, no hay motivo de preocupación –contestó el hombre enjuto-. Al parecer, alguna de las reliquias de los Valaki se hallaba en el Museo de Arte, y el Fantasma debió intentar absorber la Energía Oscura de uno de esos objetos. Sin embargo, algo malo debió ocurrir, ya que se produjo una explosión que arrasó toda la zona. Nuestros científicos han analizado los restos y han detectado una gran cantidad de Energía Oscura, lo que demuestra que el Fantasma debió cometer algún error en el proceso de la canalización.

–        ¡Otro hecho que demuestra lo erróneo de la creación del Fantasma! –espetó otro de los miembros del Consejo-. Esa abominación nunca debió de existir. Y todos sabemos de quien es la culpa, número 1…

Al decir esas palabras, todo el Consejo quedó mirando al primero de los encapuchados que había hablado.

–        Primero el Fantasma fracasa, luego desaparece sin poderlo capturar y ahora explota media ciudad desperdiciando gran cantidad de Energía Oscura. Y encima no sabemos donde está el Ojo de los Dioses. ¡El Amo se enfadará con nosotros, y todo por tu culpa, número 1! –aseveró otro de los consejeros oscuros.

–        ¿Me estáis cuestionando, número 2? –los ojos del número 1 brillaron con poderosa furia, pues sabía que su rival hacía tiempo que quería desacreditarle para ser el líder del Consejo.

El hombre enjuto no daba crédito a lo que estaba presenciando, el sabio Consejo de los 12 discutía entre ellos y delante de uno de los OPE (operativos de planificación y estrategia). El OPE 21 tenía una idea en su mente, un plan, pero quizá debería dejarlo para una mejor ocasión, no fuera que la furia del Consejo cayera sobre él.

De repente otro de los consejeros, el llamado número 12 (y por tanto el último en formar parte del Consejo) levantó una mano para tranquilizar los ánimos del resto de sus compañeros. Luego se dirigió hacia el hombre enjuto:

–        ¿Y que hay de los prisioneros, alguno ha dicho algo útil?

–        No, mi señor, de momento todos han resistido nuestros intentos de obtener información. Pero el más débil pronto dejará de ofrecer resistencia, y nos dirá todo lo que deseemos saber. Solo será cuestión de tiempo.

–        Eso espero…por tu bien –susurró amenazadoramente el consejero número 12-. Ahora márchate, vuelve cuando tengas algo útil que decirnos.

El operativo 21 comenzó a marcharse pero se detuvo, dubitativo, y al final volvió sobre sus pasos para encararse de nuevo con el Consejo Oscuro. Había llegado la hora de la verdad, y aunque tenía miedo de las consecuencias de sus actos, su audacia era aún mayor. Estaba cansado de ser un simple OPE, quería ser algo más, quería salir del Laberinto y ver ese mundo exterior con sus propios ojos y no a través de pantallas de ordenador. Recorrer las calles, escuchar los sonidos de la ciudad, ver a otras personas no contaminadas con la Energía Oscura…También quería sentir la emoción del combate, disparar un arma, sentirse superior a otros, y solo había una forma de conseguirlo.

–        ¿Alguna cosa más, operativo 21? –dijo el consejero número 1 con aire de fastidio.

–        Quiero ser agente de campo –respondió el hombrecillo en voz baja y lastimosamente.

Los miembros del Consejo de los 12 se revolvieron en sus asientos, asombrados, comenzando a rumorear entre ellos de forma desaprobatoria. “Increíble”, “esto es inconcebible”, “que atrevimiento, es intolerable” fueron las frases que lanzaron con enfado los oscuros.

–        Explícate –el consejero número 1 acalló con un gesto al resto del Consejo.

–        Quiero ser agente de campo. Me lo merezco, llevo sirviendo fielmente durante años al Consejo, realizando planes y estrategias infalibles que luego otros llevan al fracaso. Mirad al Fantasma, con todo su poder no consiguió nada porque solo era una criatura descerebrada que debió quedarse en el Otro Lado. Yo conozco las instalaciones, al personal, al equipo, soy uno de los primeros que vinieron a Hollow City, y sirvo fielmente al Amo y al Conocimiento Oscuro. Nadie tiene tanto derecho como yo a formar parte de la red de agentes.

–        Careces de entrenamiento de combate, y tu experiencia en moverte en las calles es nula. Colocarte en el exterior terminaría en un nuevo fracaso. Además, ser un Agente Oscuro no es sólo ponerse un uniforme y llevar un arma. Es mucho más. Es entregar tu cuerpo y tu alma completamente al Conocimiento Oscuro. ¿Estarías dispuesto a ello? –dijo el líder del Consejo, clavando su maléfica mirada en el hombrecillo.

–        Sí, lo estoy –contestó plenamente convencido el operativo 21, sosteniendo valientemente la mirada del consejero-. Desde que el Fantasma nos traicionó no hay nadie quien lidere a los Agentes. Necesitan alguien que los guie, alguien con mano firme pero con inteligencia, que no siempre esté pensando en sangre y muerte. En las situaciones de riesgo se necesita una cabeza fría, capaz de pensar rápidamente y tomar las decisiones más acertadas. Además, el experimento Alfa ha demostrado con creces que cualquiera puede adquirir habilidades de combate con rapidez, gracias al programa de entrenamiento informático.

Los miembros del Consejo debatieron entre ellos, esta vez mentalmente, sin pronunciar palabra alguna, lo que ponía nervioso al operativo 21. Tras varios minutos de completo silencio, el Consejero número 1 habló:

–        Sea pues, el Consejo admite tu petición. Serás llevado al Laboratorio, donde nuestros Científicos te otorgarán el don del Conocimiento Oscuro. Luego serás incluido en el Experimento Alfa, y pasarás un periodo de prueba. Si tienes éxito, te transformarás en un Agente Oscuro, y dejarás de ser un OPE. Pasarás a ser… el Agente X.

El hombrecillo respiró con alivio, ¡lo había conseguido!. Había logrado lo más difícil, convencer al Consejo, el resto sería coser y cantar. Pronto sería un Agente, y podría conocer el mundo exterior, esa ciudad decadente conocida como Hollow City.

Mientras abandonaba la Sala de las Ánimas, el hombre enjuto escuchó una vez más la voz gutural del líder del Consejo:

–        Ten cuidado, Agente X. A veces una cabeza fría y pensante…puede ser cortada rápidamente.

 ***

En el despacho del Alcalde se encontraban el propio Mallory y su asesor, Elliot Grant, discutiendo varios asuntos que tratar. Ya eran casi las 19:00 horas, momento en que el sol quedaba oculto bajo el oscuro manto de la noche. El político y su compañero habían tenido que quedarse hasta tarde, puesto que últimamente el Ayuntamiento era un caos.

–        ¿Me estás diciendo que la policía no sabe nada del origen de la explosión del Museo? –interrogó Mallory a su asesor-. ¿Y para que coño le pagamos las vacaciones al Comisario Howard?. ¡Incompetente de mierda, lo voy a mandar a patrullar las cloacas! –tronó la voz del siempre iracundo Alcalde.

–        No se preocupe, señor Alcalde, ya hemos dado una excusa a los medios, de momento los perros ya tienen carnaza. Lo que me preocupa es que TecnoCorp no nos quiera contar nada de lo que saben, me da mala espina.

–        ¡Ese bastardo de Strong! Un día acabaré con él, ¿me oyes, Elliot? Y también con su fulana china, tailandesa o lo que sea. Algún día haré que vuelen por los aires el maldito edificio de TecnoCorp, y luego montaré un meadero de perros en el solar –Mallory odiaba con ferocidad a Jason Strong, sobretodo desde los incidentes que habían ocurrido meses atrás y que casi le costó la vida al Alcalde.

–        De momento no podrá ser, señor. Desde que firmó el acuerdo, todo va bien para nosotros. Su tecnología, su gente, sus recursos…TecnoCorp está cambiando nuestra ciudad rápidamente, y para mejor.

–        ¿Para mejor? Joder Elliot, hay un puto agujero en la Gran Avenida donde antes estaba el Museo de Arte. Y encima ese idiota de Flint Harryson no para de darme cera en los medios, sobretodo en el American Chronicles. ¡Les voy a poner una demanda por injurias para que solo puedan usar su prensa amarilla para limpiarse la mierda del culo! –Mallory comenzaba a pasar del enfado a laira, lo cual no era bueno para su estado de salud.

Elliot Grant encendió uno de los hábanos peruanos marca Sancristo, que costaba 30 $ la unidad, y se lo puso en la boca amablemente al Alcalde. Luego le sirvió una copa de brandy irlandés Marqués de Gardey para intentan apaciguar los ánimos. Poco a poco Mallory se relajó, e incluso comenzó a sonreir.

–        ¡Ah, Elliot, muchacho, tu si que sabes cuidarme! Menos mal que te tengo a ti, el resto son un hatajo de inútiles. ¿De que estábamos hablando?

–        Del periodicucho ese, el Chronicles. Por cierto, ¿sabe que ya no escribe en él ese mentecato de Vic Page? Parece que se ha ido de improviso a buscar a otro al que molestar. Era como un buitre de rapiña, siempre al acecho para fastidiarle a usted.

–        ¿Sabes que te digo, Elliot? ¡Que les den, a la prensa, al American Chronicles y al listillo de Page! Que les den a todos.

Mallory y Grant iban a chocar sus copas en un alegre brindis cuando la puerta se abrió de par en par, revelando la agitada figura de Samantha Abbot, la secretaria y “última adquisición” del Alcalde. La joven rubia y de grandes pechos respiraba nerviosamente, lo que le impedía hablar de forma coherente.

–        Calma Sam, serénate y dime que es lo que te ha hecho entrar en mi despacho sin llamar –dijo Mallory, clavando su mirada lasciva en el generoso escote de la muchacha.

–        ¡Señor Alcalde, le han disparado! ¡Está saliendo ahora mismo en todos los noticiarios! –dijo gritando la atractiva secretaria.

–        ¿Disparado? ¿A quien? –preguntó sorprendido Elliot Grant.

–        ¡A Bubba Hots, el capitán de los Hollow Riders!

Mallory y Grant se miraron perplejos, sin decir nada. Esa noche tendrían que anular la cena de gala donde iban a premiar a la estrella de Futbol Americano por sus éxitos en la Liga.

 ***

En el Laboratorio del Laberinto los Científicos deformes se afanaban en tener listos los preparativos para iniciar la Transformación. El proceso consistía en colocar al candidato en una camilla, y conectarle mediante unos viscosos tubos a una de las numerosas cápsulas contenedoras que se alineaban en la estancia. Cada una de dichas cápsulas contenía en su interior a una Criatura, la cual proporcionaba la necesaria Energía Oscura que alimentaba el proceso. Sin embargo, dicho procedimiento era mortal para la Criatura, la cual perecía dolorosamente entre múltiples convulsiones al serle drenada su energía vital. Luego lo que quedaba de su horrible cuerpo era llevado al crematorio, donde eran arrojadas todas las cáscaras vacías para su incineración.

En una de las camillas de operaciones se encontraba el operativo 21, maniatado por unas abrazaderas de darkanium para evitar cualquier movimiento perjudicial para la Transformación.

–        ¡Vamos, cabeza de pez, hazlo ya de una vez! –bramó impaciente el hombrecillo a uno de los Científicos jorobados-. Sois todos unas criaturas lamentables y patéticas, no servís para nada.

El horrible Científico no dijo nada, simplemente acercó una máquina de la que sobresalía un delgado tubo, colocándolo de forma que apuntara directamente al pecho del OPE 21. Haciendo caso omiso de los insultos y amenazas que le profería su paciente, el Científico manipuló una serie de controles y dispositivos que se hallaban en la parte inferior de la máquina. Al instante se movió un pequeño panel deslizante, mostrando una pequeña pantalla. En el monitor podía verse unos extraños símbolos, muy parecidos a los tatuajes rituales del extinto pueblo Valaki. Para iniciar la Transformación, el Científico debía tatuar para siempre la piel del receptor, lo cual debía hacerse con aquel láser especial al mismo tiempo que se inyectaba Energía Oscura líquida. El resultado era un tatuaje mágico que imbuía poder al receptor: el poder de manipular la Energía Oscura.

–        ¿Quieres darte prisa, cara de excremento, o me vas a tener aquí todo el día? –volvió a exclamar enfadado el paciente.

El Científico volvió su rostro de horrible aspecto hacia el operativo 21, luego llevó sus deformes dedos hacia el control de anestesia, que servía para que el paciente no sufriera dolor alguno en la Transformación. Sin embargo, el Científico no activó dicho dispositivo, sino que en su lugar accionó el botón que ponía en marcha el láser, y por tanto la operación.

–        Buena suerte, “Agente X” –dijo con una desagradable voz el Científico jorobado.

Lo último que escuchó el operativo 21 fueron sus propios aullidos de dolor, que fueron escuchados por todo el Laboratorio e incluso por las zonas adyacentes del Laberinto.

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comentarios
  1. eihir dice:

    ¡Más Hollow City! Volvieron los Oscuros, Mallory y un nuevo enemigo: el misterioso Agente X. ¿Que le habrá pasado a Bubba Hots, capitán de los Hollow Riders?
    Proximamente más en Hollow City…

  2. necrus dice:

    Parece ser que hay alguien que no le gusta que los de TecnoCorp hagan “mejoras” en la gente.
    ¿Será Espectro el siguiente?

    Espero ansioso la próxima entrega.